Ainhoa Leunda
“El T-Cross me salvó de tener un accidente grave”

Trabajadora de Montaje de Volkswagen Navarra y agraciada en el sorteo de un T-Cross durante un fin de semana, recuerda que el coche redujo de forma automática su velocidad al detectar un accidente pasada una curva

Ainhoa con su hijo Joseba durante su primer recorrido con el T-Cross.

Ainhoa Leunda es ante todo una persona positiva. Cuando el pasado 27 de octubre le informaron de que había resultado agraciada en el sorteo de un fin de semana con un T-Cross pensó: “¡Menuda suerte he tenido! ¡Un T-Cross y además es automático!”. Ainhoa confiesa que aprovechar la oportunidad de conducir el vehículo durante varios días le hizo muchísima ilusión. La iniciativa de la fábrica de sortear una vez al mes la utilización de un Polo o un T-Cross durante un fin de semana le parece muy buena. “Además, tuve mucha suerte porque, por un lado, me encantan los coches automáticos y, por otro, me tocó utilizarlo el puente de Todos los Santos que coincidió que teníamos varios días de ERTE. Así que lo cogí un viernes y lo tuve hasta el miércoles siguiente”.

D.N.I.
Nombre:

Ainhoa Leunda.

Fecha y lugar de nacimiento:

el 14 de septiembre de 1977 en Pamplona.

Desde cuándo en Volkswagen Navarra:

desde el 2017.

Puesto que ocupa:

trabajo en la línea de Montaje.

¿Cuál fue tu primer trayecto tras recoger el coche?

Nada más recoger el coche con el depósito lleno, lo primero que hice fue ir a buscar a mi hijo Joseba, de 13 años, casi 14, a la salida del instituto.

¿Cuál fue la cara de tu hijo cuando te vio con el T-Cross?

Fui a buscarle y al verme montada en el coche su cara fue de sorpresa. Le dije que me había tocado en un sorteo y se puso súper contento.

Cuando lo recogiste ese viernes ¿tenías algún recorrido en la cabeza?

Me gusta mucho viajar a Donosti. Pero el primer día, nada más recoger a Joseba, fuimos a dar una vuelta por Pamplona. Mientras yo conducía, él iba programando la pantalla: metió su música conectando su móvil por bluetooth al coche…, ¡Una pasada! él sabía mucho mejor que yo cómo funcionaba. Al día siguiente preparamos unos bocatas y nos fuimos a San Sebastián a pasar el día.

Imagen de una de las esculturas del Peine de los Vientos de Eduardo Chillida obtenida durante su visita a San Sebastián.

Una vez allí ¿qué hicisteis?

Primero dimos una vuelta por Igueldo y luego fuimos a hacer una ruta turística para visitar a los amigos que viven por esa zona. Estuvimos en Mutriku, visitamos a otros en Eibar y acabamos en Tolosa. Así que aproveché a tope el coche y el depósito de gasolina gratis.  

Desde la subida al monte Igueldo, vista de la Bahía de La Concha y de la isla de Santa Clara en San Sebastián.

¿Cómo respondió el T Cross?

El coche es una gozada. Pero lo que más me gustó del vehículo es cómo se comportó al día siguiente, cuando tuvimos un percance.

¿Qué os ocurrió?

Al día siguiente nos levantamos y nos fuimos a Mendigorría, donde tenemos un bungalow en el camping de allí. Solemos ir a menudo porque mis padres también tienen uno. A la vuelta del camping, por la tarde, conducía desde Mendigorría hacia Pamplona cuando, de pronto, no sé por qué, en la pantalla del coche empezó a poner peligro en rojo. Se encendieron un montón de luces. Yo pensaba que le había dado a algo sin querer. El propio coche comenzó a frenar poco a poco. No sabía qué pasaba, pero enseguida lo descubrimos. Lo que ocurría es que, justo al pasar la curva que teníamos delante, había dos coches accidentados que habían colisionado de frente. ¡El coche nos había avisado del accidente y había tomado todas las precauciones para que no chocásemos con los dos vehículos accidentados!  

¡Una suerte enorme!

Fue increíble porque si no llega a avisarnos el coche, te aseguro que hubiese sido un triple accidente porque estaban en mitad de la carretera, en la misma curva. Era una curva cerrada y acababa de ocurrir el choque frontal. Cuando entregué las llaves en la fábrica les dije: gracias a este coche no he tenido un accidente grave. Fue una pasada, en serio. Además, tiene otro sistema de seguridad añadido: si detecta que el coche se va hacia la izquierda, te corrige la dirección y te mete de nuevo a la derecha, para evitar que ocupes, sin querer, el otro carril y que puedas tener un accidente. ¡Me he enamorado del T-Cross!

Después de probarlo, ¿le has visto más ventajas?

Es un coche que merece la pena, porque además tiene una conducción muy silenciosa, por dentro es muy cómodo. Es muy confortable, tiene todo lo que debe tener un coche para hacer un viaje. No sé cómo será el Taigo, pero si tiene más categoría, tiene que ser la bomba.

¿Destacarías algo más de ese fin de semana?

Sí, que además nos hizo un tiempo buenísimo. Le decía a mi hijo: Nos ha tocado la lotería y esto hay que aprovecharlo. Siempre hay que aprovechar las buenas oportunidades.

A la vuelta de Mendigorría, ¿pudiste disfrutar todavía más del coche?

Al día siguiente de volver a Pamplona nos fuimos al pueblo de mi chico, que está muy cerca, y ahí ya se terminó nuestro recorrido con el T-Cross. La verdad es que lo aproveché muy bien.  No sé cuántos kilómetros hice, pero le saqué buen rendimiento. Lo apuré hasta que terminé todo el depósito de gasolina que creo que tiene unos 60 litros. Después lo lavé, lo aspiré y lo devolví a la fábrica estupendo.