Miguel Erro (Programación y Control de Producción) y Amaya Novoa (Procesos Pintura) posan con sus dos hijas junto al simulador y tras pasar por las pintacaras: Leyre, de siete años, y Ainhoa, de tres.
Cientos de niños y niñas, observados por las miradas atentas de sus padres y los monitores, circulaban y se detenían ante un semáforo en miniatura en el circuito de bicis y ‘karts’; descubrían la sensación de conducir un coche manejando el volante en el simulador; dibujaban, recortaban en las mesas de manualidades junto a las cuidadoras y se ponían en manos de las pintacaras. Esta zona infantil estaba muy próxima al punto de venta de pinchos y bebidas, por lo que los padres podían reponer fuerzas mientras seguían de cerca a sus hijos.
Mario Martín-Arroyo (Motores) y su sobrino Alejandro, en el simulador.
Junto al simulador, Amaya Novoa (Procesos Pintura), que había venido acompañada de su marido, Miguel Erro (Programación y Control de Producción) y sus dos hijas, comentaban: “Puesto que un día tendrán que aprender a conducir, está muy bien que haya este tipo de actividades, mis hijas han disfrutado mucho. Para mí, con dos hijas pequeñas y ese maletero tan amplio para meter las compras, el T-Cross resulta una opción perfecta. Es muy versátil, un coche que se maneja y se aparca muy bien, espacioso… De hecho, hemos venido a verlo bien para comprarlo”.
Jorge Aguado (Técnico de Mediciones), con su hija pequeña en brazos, delante de la zona de manualidades.
Jorge Aguado (Técnico de Mediciones), apuntaba con su hija en brazos: “Esta zona infantil me parece una buena idea para animar las familias a venir aquí, los críos están muy entretenidos. Lo que más me gusta del T-Cross es su estética y lo alto que es”.