Perderse por Galicia
Nuestro compañero de Chapistería José Chasco viajó este verano por tercer año consecutivo a Galicia, una comunidad que le ha ‘enganchado’ .
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José Chasco viajó con su mujer Dorita y una pareja de amigos a Galicia, donde visitó A Coruña y su torre de Hércules.
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D.N.I.Nombre
Ángel José Chasco.
Fecha y lugar de nacimiento17/01/1964 Pamplona.
TallerMotores.
En la fábricaDesde junio de 1986 (32 años).
“Su gastronomía, sus gentes, sus paisajes… Recomiendo conocer Galicia, merece la pena”. Tanto que es el tercer año consecutivo que nuestro compañero Ángel José Chasco de Chapistería elige este lugar para pasar parte de sus vacaciones.
En esta ocasión, visitó Galicia del 4 al 14 de agosto acompañado de su mujer, Dorita, y un matrimonio con el que viajan habitualmente, formado por Santi y Mari Paz. Realizaron el viaje en coche pero, antes de poner rumbo a tierras gallegas, hicieron una parada en el camino para recoger a sus amigos, que residen en San Sebastián. Una vez reunidos, pusieron rumbo a A Coruña por la costa de País Vasco, Cantabria y Asturias.
Después de unas siete horas de coche, llegaron a A Coruña, ciudad que conocieron paseando por sus calles. “Nos alojamos en un apartamento que daba a la bahía, tenía unas vistas preciosas”, comenta José Chasco. Uno de los paseos más largos que dieron en sus dos días de estancia fue hasta la torre de Hércules.

José y Dorita en el restaurante Moiño de Birta, situado en un antiguo molino en la localidad de Meaño. Tras conocer una de las ciudades más importantes de Galicia, quisieron descansar, al igual que en los últimos dos años, en O Grove (Pontevedra), villa situada a menos de dos horas de A Coruña. “Es un pequeño pueblo pesquero, muy bonito. Se encuentra en una pequeña península unida al resto de Pontevedra por un estrecho istmo”, explica.
Lo que más destaca nuestro compañero son las pequeñas calas y rincones que se pueden encontrar bordeando la península. Las rocas negras y las bateas donde se cultiva el mejillón son una seña de identidad de este paisaje.

La playa La Lanzada es una de las más conocidas de Galicia y forma parte de un ecosistema dunar protegido. La playa más famosa es La Lanzada, situada en la costa occidental del istmo que une O Grove y Sanxenxo. Tiene una extensión de 2,5 kilómetros de largo. “Está genial porque de forma paralela a la playa hay unas pasarelas de madera por las que se puede pasear o correr”, cuenta José Chasco, a quien le gusta practicar ‘footing’ siempre que puede.
El istmo forma un ecosistema dunar protegido por la Red Natura 2000. “Hay muchas especies de plantas una vez que termina la arena. Está señalizado para que no pongas las toallas sobre ellas. También está bordeada por pinares, entre los que hay más caminos”, cuenta.

O Grove es un pueblo pesquero que se encuentra en una pequeña península de Pontevedra. En esta zona de O Grove también es común la práctica de submarinismo, surf, ‘windsurf’ y otros deportes. “El agua está muy fría, no aguantas más de 30 segundos metido en ella. Solo fui capaz de bañarme yo”, recuerda. Para comer recomienda el Moiño de Birta, un restaurante situado en un antiguo molino en la localidad de Meaño, a unos 20 minutos de O Grove.
Antes de su última parada, pasaron una tarde en Vigo. Después, se dirigieron a Castro Caldelas, un “pueblo perdido” en el interior de Ourense a más de 700 metros de altitud, donde pasaron sus últimos días de vacaciones. “A 20 minutos se encuentra el embarcadero de Doade, desde donde se pueden hacer excursiones en catamarán por el cañón del río Sil”, comenta José Chasco.

Al final del viaje, hicieron una ruta por el río Sil, donde descubrieron el paisaje de viñedos de la Ribera sacra. A través de una ruta por el río Sil, descubrieron un paisaje “increíble”. El agua ha moldeado durante milenios las montañas y a los flancos del río se pueden ver “figuras muy curiosas”. Además, conocieron el paisaje de la Ribera sacra, caracterizado por los ‘socalcos’, viñedos en bancales situados en las laderas. “Nos contaron que son viñedos de antiguos monjes que ahora pertenecen a familias. Vendimian por tierra, pero también desde el río. Es muy recomendable”, cuenta José Chasco.
Tiene claro que volverán a Galicia. “Todavía nos quedan por conocer más zonas, como Lugo. Nos encanta esta tierra, siempre nos sorprende”.