José Félix Melgosa
“Gracias al Servicio Médico volví a nacer tras el ictus”

D.N.I.
Nombre

José Félix

Melgosa.

Nacimiento

3-12-69

Puesto

Montaje.

En Volkswagen Navarra

27 años.

Era el 23 de marzo de 2016, viernes, a las 5.30 de la mañana. Quedaba media hora para terminar su turno. José Félix Melgosa (Montaje), notó que no podía sujetar nada con el brazo izquierdo. Pero pensó que era por el cansancio. Al día siguiente, cuando vio que tenía dificultades para conducir, fue directo a la Clínica San Miguel.

¿Qué te dijeron allá?
—Que posiblemente sería algún pinzamiento. Fue el lunes, cuando vi que se me escurría el móvil y, además, andaba con torpeza, cuando decidí ir al Servicio Médico de Volkswagen Navarra.

¿Y qué pasó? 
—El doctor Logroño, tras hacerme alguna prueba, como tocarme el pulgar con cada uno de los dedos de la misma mano izquierda, me mandó al Hospital de Navarra. Allí tienen un protocolo de ictus. Me hicieron enseguida multitud de pruebas: escáner craneoencefálico, ecografías de corazón y cuello… Me comunicaron que me había dado un ictus leve y que me tenía que quedar ingresado para hacerme más pruebas.

¿Te explicaron la causa?
—Sí. Al parecer, la vitamina B12 y el ácido fólico estaban muy bajos. Un descenso brusco de estos fue la causa. Me hicieron una gastroscopia. Una bacteria había impedido que absorbiera bien estos nutrientes. Tuve que tomar medicación por si acaso, para eliminarla del todo.

¿Cuánto tiempo estuviste de baja?
—A los cuatro días ya quería volver a trabajar, pero me dijo el médico que mínimo tenía que estar 6 meses de baja. Cumplido ese tiempo, volví a pedir el alta. Yo me encontraba bien, aparte de la pérdida de fuerza en el brazo izquierdo. Finalmente la baja se alargó un año y 6 meses. Tenían que asegurarse de que no me volviese a dar otro ictus. Durante ese tiempo, al principio me inyectaban vitamina B12 todos los días, luego cada semana y, por último, cada tres meses. 

¿Ahora tomas algún medicamento?
—Sí, todos los días tomo tres pastillas: una de ácido fólico, otra para controlar el colesterol y otra para que la sangre circule con fluidez.

¿Cómo fue tu reincorporación al trabajo? 
—Volví a trabajar en febrero de 2018. Estoy encantado. Trabajo en Montaje como ‘comodín’, pero me han facilitado estar en un puesto de ajuste de faros. Si se me requiere en otra zona, mi mando tiene en cuenta que no necesite hacer mucha fuerza con los brazos. Me han permitido trabajar en un cargo de mi categoría y con mis compañeros de siempre, así que estoy muy contento. 

¿Cómo ha cambiado tu día a día? 
—Te das cuenta de tus pequeñas limitaciones en las cosas más sencillas. Por ejemplo, si quiero llevar dos bolsas de la compra, la que lleve con la izquierda la tengo que cargar mucho menos. O si cojo un vaso con la izquierda, inconscientemente pongo uno o dos dedos por debajo, porque no me fio. Un médico me dijo: “Coge todos con la mano izquierda”. Alguno que otro se me ha caído (ríe), pero con los ejercicios de rehabilitación que me mandaron, he mejorado un poco. El 20% que perdí ya no lo voy a recuperar, pero estoy al 80% bien. 

¿Fue importante el papel del Servicio Médico de la fábrica? 
—Fue crucial, estoy muy agradecido. Mi vida ha cambiado, pero ha sido como volver a nacer. Veo qué secuelas deja el ictus en otras personas, y no puedo más que sentirme afortunado. Además, doblemente, porque el Servicio Médico descubrió viendo los resultados de las pruebas que, meses antes, me dio otro pequeño ictus, pero no lo supe identificar.

¿Sabrías reconocer un ictus en otra persona? 
—Ahora conozco bien los síntomas y sabría cómo reconocerlos en un compañero. Es importante que todas las personas puedan hacerlo, ya que las primeras horas son esenciales para reducir al mínimo las secuelas. 

SABER MÁS